
Por qué no se pitó el penalti a Bellingham, Remiro desvela qué le dijo el árbitro
Remiro fue preguntado en zona mista sobre el puñetazo que le propinó a Bellingham en la segunda parte
El Real Madrid se enfrentó este martes ante la Real Sociedad en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, en un partido no pudo ser más emocionante. El Santiago Bernabéu fue testigo de una fiesta de goles (4-4) que contrastó con el partido tan hermético de Anoeta, donde los merengues consiguieron doblegar a su rival con un solitario tanto de Endrick.
Endrick, que volvió a ser titular en el encuentro de este martes, fue el encargado de abrir la lata. El brasileño se encontraba cómodo puesto que su gol llegó después de intentar una chilena que hubiera echado abajo Chamartín. El ariete brasileño es, con cinco goles, el Pichichi de la Copa del Rey.
Aunque, además de por los goles, el partido se caracterizó por polémica arbitrales, desde una entrada criminal a Vinicius, pasando por un fuera de juego previo de Mbappé en el tercer gol que reclamó la Real hasta un penalti de Remiro sobre Jude Bellingham, propinándole un duro puñetazo.
Sobre esta última acción, que fue la primera que se produjo, nada más empezar el segundo tiempo, apenas se comentó nada. Ocurrió en el 48’, cuando Rodrygo sacó un córner y fue el encargado de colocar el balón al área y, ante el remate ligero de Asencio, el balón acabó en las manos de Álex Remiro.
El problema surgía porque justo en ese momento Jude Bellingham apareció en su camino y el cancerbero de la Real le pegó un notable manotazo que pasó desapercibido para Alberoja Rojas. La jugada ni se revisó en el VAR, que estaba a cargo de Trujillo Suárez.
Remiro expresa su opinión
Al final del partido, en zona mixta, Remiro se refirió a la jugada con Bellingham. “No es penalti, lo he visto repetido en la mítica cuenta de Archivo VAR. Para mí, no es penalti. No hago más que tapar por si remata”, sostenía el portero en las cámaras de ‘El Chiringuito de Jugones’.
“Es sin querer, es residual, como dicen y es lo que nos ha explicado el árbitro. Pero sí es verdad que lo ves y dices vaya tortazo…”, exponía Remiro para justificar que lo que era un penalti como la catedral no era susceptible de castigo.
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